En Francia, el inicio del curso 2026 marca un cambio en la regulación del uso digital entre los menores. La prohibición del teléfono móvil se extiende ahora a los institutos, la CNIL publica recomendaciones específicas sobre la IA en la educación, y la ley n° 2023-566 del 7 de julio de 2023 impone una autorización parental para la inscripción de menores de 15 años en las redes sociales.
Acompañar a los niños en su descubrimiento del mundo digital a diario ya no es una elección pedagógica opcional, es un marco legal y familiar que debemos construir juntos.
Contenidos generados por IA: un ángulo muerto de la educación digital
Los competidores abordan ampliamente el tiempo de pantalla y las redes sociales. Sin embargo, pasan por alto un tema que se ha vuelto central: la capacidad de los niños para identificar un contenido producido o editado por una inteligencia artificial generativa.
La CNIL publicó en junio de 2025 recomendaciones sobre la IA en la educación, que fueron difundidas por el Journal du Net en septiembre de 2026. Estas recomendaciones introducen la noción de alfabetización de contenidos sintéticos, que va más allá de la simple verificación de noticias falsas clásicas. Un texto, una imagen o un video pueden parecer visualmente creíbles mientras que están completamente fabricados por un modelo generativo.
Concretamente, acompañar a un niño en este terreno implica mostrarle las pistas de fabricación: incoherencias en las manos en una imagen, formulaciones repetitivas en un texto, ausencia de una fuente identificable. Existen recursos pedagógicos en clic-et-moi.fr para estructurar este enfoque en familia, sin jerga técnica.
La dificultad es real: los propios adultos a menudo tienen problemas para distinguir un contenido auténtico de uno generado. El acompañamiento se convierte entonces en un aprendizaje compartido en lugar de una transmisión descendente.

Redes sociales y menores de 15 años: lo que la ley impone a los padres
La ley n° 2023-566 del 7 de julio de 2023 establece que un menor de 15 años no puede registrarse en una red social sin autorización parental explícita. Las plataformas deben informar al niño y a sus padres sobre los riesgos asociados con el uso del servicio y ofrecer herramientas de control del tiempo de pantalla.
Un titular de la autoridad parental también puede solicitar la suspensión de una cuenta ya creada por un niño sin su consentimiento. Este derecho de suspensión sigue siendo poco conocido y raramente ejercido.
Lo que la ley no resuelve
El Consejo Constitucional ha censurado la prohibición general de las redes sociales antes de los 15 años que se preveía inicialmente. Por lo tanto, el dispositivo se basa en la verificación de edad por parte de las plataformas, cuya eficacia es objeto de debate. Las experiencias en el terreno divergen en este punto: algunos padres observan que sus hijos eluden fácilmente los mecanismos de control declarando una edad ficticia.
El marco legal establece una dirección, pero el filtro parental sigue siendo el eslabón decisivo. Esto implica mantener discusiones regulares sobre lo que el niño ve y comparte, en lugar de limitarse a activar un control parental por software.
Prohibición del teléfono en el instituto: una señal, no una solución
Desde el inicio del curso 2026, la prohibición del teléfono móvil en el entorno escolar también se aplica a los estudiantes de secundaria. La medida amplía la que ya estaba en vigor en la educación primaria y secundaria. Su objetivo es limitar las distracciones en clase y reducir la exposición a las redes sociales durante el tiempo escolar.
Sin embargo, esta prohibición solo cubre el tiempo pasado en el establecimiento. El tiempo de pantalla fuera de la escuela representa la mayoría de la exposición diaria. Un estudiante de secundaria que entrega su teléfono a la entrada del instituto lo recupera a la salida, a menudo para un uso intenso al final del día.
Sin embargo, la prohibición escolar puede servir como un palanca para abrir el diálogo en casa. Crea un referente colectivo sobre el cual los padres pueden apoyarse para establecer sus propias reglas sin parecer casos aislados.

Construir un marco familiar adaptado a la edad del niño
Las recomendaciones institucionales convergen en un principio: adaptar los usos digitales a la madurez del niño en lugar de establecer un límite horario idéntico para todos. Un niño de 7 años que utiliza una tableta para un juego educativo y un adolescente de 14 años que navega por las redes sociales no requieren el mismo acompañamiento.
Algunos puntos concretos para estructurar este marco:
- Definir franjas horarias sin pantalla compartidas por toda la familia (comidas, hora de dormir), lo que evita centrar la atención únicamente en el niño y reduce la percepción de injusticia
- Instalar las pantallas en espacios comunes para los más jóvenes, de manera que el uso sea visible sin establecer una vigilancia permanente
- Prever momentos de uso acompañado, donde el padre observe o juegue con el niño, para entender lo que está haciendo y abrir la conversación
- Reevaluar las reglas regularmente, porque un marco rígido se vuelve obsoleto en unos pocos meses ante la evolución de las plataformas y los usos
Protección de datos personales desde la primaria
La CNIL propone recursos para sensibilizar a los alumnos de CM2 sobre la protección de datos. Este enfoque puede ser replicado en casa explicando a los niños qué sucede con la información que comparten: nombre, foto, ubicación, contactos.
Un niño que comprende pronto que sus datos tienen un valor y una duración de vida en línea adopta hábitos de precaución más duraderos que un niño que simplemente está sujeto a restricciones.
El acompañamiento digital de los niños se basa menos en herramientas técnicas que en una postura parental activa. El marco legal francés proporciona ahora palancas concretas, desde la autorización parental en redes sociales hasta la prohibición del teléfono en el entorno escolar. Sin embargo, cada familia debe traducir estos referentes en hábitos diarios, ajustados a la edad y madurez de cada niño.



